La diástasis abdominal consiste en la separación de los músculos abdominales de las embarazadas por el crecimiento del útero para albergar al feto, provocando dolores durante y después del embarazo que a la larga pueden derivar en alteraciones digestivas o problemas de continencia urinaria.

El jefe de equipo de cirugía general y aparato digestivo del Hospital Ruber Internacional, el doctor Santos Jiménez de los Galanes, explica que, aunque esta esta distensión ocurre a todas las embarazadas, se considera patológica a partir de los 3cm de separación de los músculos rectos del abdomen. En estos casos patológicos, la sintomatología persiste, por lo que es conveniente hacer una valoración después del parto para poder diagnosticarla y tratarla. La falta de alternativas quirúrgicas satisfactorias para tratarla ha hecho que, tradicionalmente, muchas embarazadas e incluso doctores la pasaran por alto. Esto es algo que ha cambiado con la aparición de un procedimiento mínimamente invasivo:  la técnica REPA.

“Está técnica nos permite a través de incisiones milimétricas un poquito por encima del pubis pero que quedan ocultas por lo que llamamos la línea del bikini llegamos hasta nivel subxifuideo, es decir hasta la parte superior del abdomen y ahí aplicamos una sutura continua que mide lo que mide la pared abdominal de la paciente y ponemos una malla para reforzar la pared abdominal. De tal forma que la secuela estética es mínima y el beneficio a nivel funcional se maximiza”, explica el doctor Jiménez de los Galanes.

Si bien su implantación no está aún muy extendida en España, ha despertado un creciente interés entre los cirujanos y las propias embarazadas. A su eficacia se suma el hecho de que se puede practicar incluso años después del parto.

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